Empresas Sociales

Empresas Sociales

El único objetivo de una empresa es ganar dinero, o al menos, eso es lo que enseñan en la mayoría de  las universidades o escuelas de negocios. Sin embargo, muchos creemos que una empresa puede y debe servir para algo más. Una de las vías para conseguir que la empresa sea un motor de cambio de la sociedad es el emprendimiento social.

Muchas empresas dicen tener una misión social, aunque la finalidad última de esos objetivos sigue siendo mejorar el resultado económico de la empresa, incrementando su notoriedad y mejorando el sentimiento de los clientes hacia su marca. Las empresas sociales, en cambio, no pretenden ofrecer ningún beneficio económico a sus inversores excepto cuando haciéndolo contribuyen a mejorar su capacidad para conseguir sus objetivos sociales y medioambientales. ¿Quiere esto decir que una empresa social no tiene que preocuparse por los resultados económicos de su actividad? En absoluto. Una empresa social tiene la obligación de ser rentable a través de su actividad comercial, aunque en su caso, el destino de los beneficios obtenidos no sea repartir dividendos si no impulsar el objeto social para el que fue creada.

Para evitar que la empresa social se desvíe de sus objetivos en manos de intereses personales es necesario establecer la misión social y los límites de actuación de los administradores en los estatutos de la sociedad, que además debe ser autónoma en su gestión, sostenible a través de ingresos generados mayoritariamente mediante su propia actividad comercial, auditable y transparente.

En último término, cada emprendedor debe ser libre para decidir cuál es el objetivo de su empresa. Si tu idea va más allá del simple beneficio económico, una empresa social puede ser la base sobre la que construir tu sueño. ¡A por ello!

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