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Empresario: adáptate o muere

Empresario: adáptate o muere

Charles Darwin dijo: “No es la más fuerte de las especies la que sobrevive, ni tampoco la más inteligente, si no la que mejor se adapta a los cambios”.

Empresario: adáptate o muere

Este principio debe ser aplicado a la empresa actual, transformando modos de pensar y maneras de actuar hasta llegar a un modelo de empresa que pueda garantizar su propia supervivencia: la empresa ágil.

Una empresa ágil es aquella que tiene la capacidad de adaptarse rápidamente a los cambios del entorno que pueden afectar a sus resultados a corto, medio y largo plazo. Cambios en las preferencias de los clientes, la presión de los competidores, las nuevas tecnologías y globalización son solo algunos de estos retos a los que vamos a enfrentarnos a diario.

Enfocar la empresa hacia el cliente es sin duda una de las claves de esta transformación que va a permitirnos atender a cada cliente con el coste, el plazo y la calidad que éste requiera en cada momento. La empresa debe dejar de mirarse a sí misma para empezar a entender que su sostenibilidad depende de su capacidad para satisfacer los deseos de los consumidores en el menor tiempo posible. Es importante cambiar la mentalidad desde un ¿cómo puedo vender mi producto a mis clientes? hacia un ¿cómo puedo crear productos que cubran las necesidades de mis clientes actuales y futuros?

Sin embargo, los clientes no actúan habitualmente del modo lógico y predecible que nosotros presuponemos y por ello se hace necesario aprender a “descubrir” al cliente, estableciendo una comunicación permanente con él allá dónde se encuentre. En esta labor, internet y las redes sociales como Facebook o Twitter pueden ser grandes aliados del empresario si se usan de manera adecuada con un objetivo bien definido.

Y aún más importante, para ser ágil, la empresa tendrá que adoptar algunos valores que deberán fluir en la organización a través de sus recursos más valiosos: las personas. Porque, en estos tiempos tan difíciles para muchos, no debemos olvidar que las empresas no son más, ni menos, que la suma de las personas que las componen.

4 pasos para vender un producto

4 pasos para saber cómo vender un producto

Si estás tratando de comercializar un nuevo producto en tu empresa o si eres un emprendedor con un idea que quieres poner en el mercado, tu éxito depende de la estrategia de marketing de producto que pongas en marcha.

4 pasos para vender un producto

Tener una idea brillante o un producto interesante no es lo único que necesitas para vender y ser rentable en tu proyecto de empresa. El marketing de producto te ayuda a cerrar el círculo para darle a tus clientes lo que desean en el momento que lo necesitan.

Cómo vender un producto en 4 pasos

En este post voy a explicar 4 sencillos (o no tan sencillos) pasos que debes seguir si quieres mejorar las posibilidades de éxito de tu producto:

4 pasos para vender un producto

Descubrir las necesidades del cliente. A menudo los clientes no actúan del modo que podemos suponer de antemano. El marketing es un acto de descubrimiento del cliente. Entender al cliente es un trabajo dificil que requiere constancia para mantener canales de comunicación abiertos, humildad para reconocer nuestras predicciones fallidas y empatía para entender las motivaciones reales de los usuarios.

Adaptar el producto a esas necesidades. En una coyuntura en la que la oferta supera ampliamente a la demanda, si tú no le das al cliente lo que realmente desea, otro lo hará. Deja de pensar en cómo debes convencer al cliente para que compre tu producto y empieza a analizar cómo debe ser tu producto para que satisfaga sus deseos.

Definir una estrategia de producto adecuada. ¿Creías que con tener el producto ideal que cubra las necesidades de tus clientes bastaba? Lo siento, no es así. Si quieres vender, tendrás además que dar a conocer el producto a tu público objetivo, posicionarlo adecuadamente y ponerlo a su disposición en el momento oportuno y a un precio que esté dispuesto a pagar. Y por supuesto, comienza el proceso estableciendo unos objetivos claros, medibles y alcanzables. No te asustes, tu estrategia puede caber en un folio, pero debes tener una.

Desarrollar campañas de comunicación, publicidad y promoción. Una vez definida la estrategia en el papel tendrás que poner en marcha las acciones que permitan alcanzar los objetivos. Define un plan de acción detallado que incluya: calendario de acciones, responsable, recursos necesarios e indicadores para la evaluación. Ejecuta las campañas, analiza los resultados y aprende para mejorar continuamente en tus acciones.

¿Sigues estos pasos cuando comercializas un nuevo producto? ¡Comparte tu experiencia para que juntos podamos aprender a hacer un marketing más ágil y efectivo!