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metáfora del fontanero

La metáfora del fontanero

Hace poco conocí al padre de un compañero de clase de mi hija, un hombre que se dedica a la fontanería. Rápidamente la conversación nos llevó a hablar (otra vez) de la crisis. Yo pensaba que a este sector le había llegado menos: al fin y al cabo, los grifos y la cañerías se estropean sin entender de primas de riesgo. Sin embargo, me dijo que cada vez tenía menos trabajo y estaba empezando a tener serios problemas.

Yo le pregunté qué estaba haciendo para vender más, o de otro modo, cuál era su estrategia de marketing. Me contestó que “eso del marketing es para grandes empresas, no para fontaneros” y que además poco podía hacer porque la crisis era global y todo el mundo estaba muy mal.

Entonces me acordé de una historia que había leído hace tiempo, no recuerdo bien dónde, acerca de la importancia que tiene que nos conozcan para poder vender nuestro producto o servicio, no importa lo grande que seamos ni el presupuesto que tengamos.

Adaptando la historia (de la que además no recordaba bien los detalles) a su caso, le pregunté si podía decirme el nombre de todos los vecinos de su edificio. Como al 99% de nosotros, a pesar de que sólo eran 16 vecinos, me respondió que no. De hecho, sólo podía decirme 7 u 8.

Entonces le dije que lo más probable era que si él no conocía a sus vecinos, sus vecinos no lo conocerían tampoco a él y no sabrían a qué se dedicaba. Le dije entonces que pensara en cualquiera de esos vecinos desconocidos, con los que sólo se dice “hola” en el ascensor, y que imaginara que esa misma tarde se le estropeara un grifo y se le estuviera inundando la cocina, y le pregunté: “¿Sabés por qué tu vecino no te llamará a ti para que le soluciones la avería?”

Rápidamente me contestó: “Porque no sabe como me llamo ni que soy fontanero“.

Extrapolando el ejemplo a su calle, su barrio y a toda la ciudad, comprendió enseguida que el marketing no es exclusivo de gurús ni de multinacionales, y que tenía que hacer algo para hacerse visible a todos sus potenciales clientes.

La conclusión es que sea cual sea tu negocio, los clientes no van a venir a ti por arte de magia. Tienes que hacer algo para que:

  1. Te conozcan.
  2. Sepan lo que haces.
  3. Encuentren un buen motivo para contratarte a tí o comprar tu producto.

Por cierto, mi nombre es Alfredo Reche, soy consultor de marketing y desarrollo de negocio, y me puedes encontrar en www.nementio.com.